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La noche india

En el mismo momento en el que vió acercarse a aquel misterioso hombre, el miedo paralizo su cuerpo. Completamente vestido de negro, sus ojos sumidos en la penumbra brillaban como el fuego. Reconoció al instante el destello metálico de la pistola que portaba entre sus manos. Las oscuras y peligrosas calles de Calcuta no parecían el mejor de los lugares para pedir ayuda. Corrió buscando un lugar donde esconderse. Nada parecía idoneo para ello en este lugar del planeta. Aún no eran ni las 6 y los puestos del mercado de los domingos empezaban a emerger como surgidos de las entrañas de la tierra.

Se agazapó trás unos montones de manzanas, esperando que no le hubiera visto. Al instante una bala las atraveso. Sintió el siseo junto a su cabeza. Se levantó apresuradamente mientras pensaba donde se encontaría ella, en que parte de la ciudad estaría. El único objetivo de su viaje era encontrarla. Fueron sus últimos pensamientos. Una garra afilada atravesó su garganta, segando para siempre su vida.

Al otro lado del mundo, un grito ahogado recorrió la isla. Nunca se lo dijo, pero acababa de perder huyendo de la forma más cobarde al que había sido su primer amor. Quizá el último.

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